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Eventos que impulsan tu reputación

Por Ana Ce Vidal, Consultora senior en Reputación y Comunicaciones

Durante mucho tiempo, los eventos fueron vistos como una herramienta de comunicación: convocar, presentar, generar fotos, conseguir cobertura y compartir algunos contenidos en redes. Pero un evento bien conceptualizado puede hacer mucho más. Puede cambiar la posición que una organización ocupa dentro de su ecosistema.


Cuando una empresa, institución u organización logra reunir alrededor de un mismo tema a las personas correctas —autoridades, medios de comunicación, expertos, líderes de opinión, clientes o aliados—, está creando algo que difícilmente puede conseguir solo con publicidad o contenido: una plataforma de influencia.

Un buen ejemplo es el foro Estemos Listos: el Perú ante El Niño, coorganizado por Hombro a Hombro junto con El Comercio. Más que como un evento, en Perspektiva lo concebimos como un espacio de trabajo que reunió a especialistas, autoridades y representantes del sector privado en mesas de trabajo para identificar brechas y construir una hoja de ruta frente al fenómeno. La convocatoria la hicimos, tras conocerse los resultados de las elecciones, dado el poco tiempo que tendrían las nuevas autoridades para enfrentar este fenómeno. El evento se armó prácticamente en dos semanas. Y el resultado fue mucho mayor a la visibilidad obtenida.

A partir de ese encuentro se comenzó a articular un equipo multifuncional público-privado para trabajar en prevención y respuesta, que hoy lidera la respuesta ante El Niño.

Ahí está la diferencia entre hacer un evento y crear un verdadero activo de comunicación.

¿Qué puede generar un evento estratégico?

  • Posicionamiento: convertir a una organización en referente de un tema, no solo en participante de la conversación.
  • Reputación: demostrar capacidades y conocimiento en un contexto donde esos atributos pueden ser reconocidos por terceros.
  • Relaciones: conectar directamente con personas que pueden convertirse en aliados, clientes, socios o tomadores de decisión.
  • Prensa: generar una historia que los medios quieran contar, porque existe algo relevante detrás del evento.
  • Contenido: una sola jornada puede convertirse en entrevistas, artículos, videos, opiniones, datos y nuevos contenidos durante semanas.
  • Influencia: abrir conversaciones que difícilmente comenzarían solo con una campaña en redes.

La pregunta luego de un evento ya no debería ser simplemente ¿cuántas personas asistieron al evento? Ni siquiera cuál fue el PR Value de lo que apareció en medios, sino ¿qué cambió después del evento? Y a partir de ahí: ¿Quiénes comenzaron a hablar de nosotros? ¿Con qué nuevos actores empezamos a relacionarnos? ¿Aparecieron nuevas oportunidades? ¿Nuestra organización pasó a ocupar un lugar más relevante en la conversación sobre un tema relevante?

Porque cuando un evento está conectado con una estrategia de posicionamiento, comunicación y reputación, los asistentes son solo el comienzo. El verdadero evento empieza después.

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